semana 3
Obsolescencia
programada, ¿sostenible en el tiempo?
Indiscutiblemente
estamos sumergidos en una sociedad de consumismo extralimitado, los fabricantes
cada vez experimentan con mayores y más agresivas campañas de publicidad y
estrategias para lograr su objetivo, vender la mayor cantidad posible, válido
para la gran mayoría de las empresas. Para muchos evidente problema, para otros
una situación normal y cotidiana. Esto surge a mediados de los años 20, donde
fabricantes tuvieron la idea, y comenzaron a acortar la vida útil de sus
productos para incentivar el consumo frecuente, uno de los primeros casos y más
común, es el de la bombilla. Si bien se patentaron múltiples tipos de bombillas
muy resistentes, algunas alcanzaban las 100.000 horas de vida útil, nunca
llegaron a comercializarse gracias a la necesidad de los fabricantes de vender
más en menor tiempo, bombillas de larga duración eran contraproducentes para
tal objetivo. Por ello en 1925 las mayores empresas fabricantes de bombillas
decidieron crear un cártel para controlar el mercado, donde el principal
acuerdo era que las bombillas vendidas por ellos deberían tener una vida media
de 1000 horas, si este tiempo era superado, las compañías recibían grandes
sanciones económicas. Pruebas de ello fueron encontradas en 2005 por un
Historiador, y son evidencia de la existencia del pacto entre las grandes
empresas para controlar el mercado delas bombillas, y su calidad.
Lo anterior
es apenas un ejemplo y un pequeño indicio sobre dónde surge la llamada
obsolescencia programada. Este término hace referencia a la decisión tomada por
fabricantes y mercados en general de poner “fecha de caducidad” a sus
productos, sin embargo, no todo es como lo imaginamos, si bien hay productos diseñados
para durar determinado número de veces o durante un período previamente
establecido de tiempo, también se presenta otro tipo de obsolescencia, basada
en seducir al consumidor con la idea de desechar rápidamente y consumir más,
este fenómeno también es conocido como obsolescencia percibida, donde el factor
predominantes es la moda, las nuevas tendencias, acompañado de modernidad,
estilo, estética, entre otros. El objetivo principal de la obsolescencia programada
es generar mayor volumen de ventas en un período de tiempo más corto, consumir la
mayor cantidad posible. Muchos productos llegados al fin de su vida útil son
fácilmente reemplazados por un producto moderno y a un costo menor a
comparación del valor de la reparación del artículo “obsoleto”. Esto fue tomado
por muchos como una estrategia positiva de crecimiento en esa época, donde era
ampliamente ignorado el hecho considerar la existencia finita de recursos en el
planeta.
A lo
anterior se puede añadir que la obsolescencia programada nació a la par de la
producción en masa, propiciada y desarrollada a partir de la revolución
industrial, y gracias a ellas dos, nació la sociedad de consumo masivo. La
relación entre las dos primeras se hace evidente cuando se analizan las
consecuencias de la producción en masa, esta permite la fabricación de mayor
número de artículos a menor precio, la oferta incrementa considerablemente,
mientras la demanda continúa siendo la misa, esto representó un gran problema
para las empresas, y se dio principalmente porque las personas se sentían
satisfechas con el mismo producto durante mucho tiempo y n o estaban
incentivadas a comprar. De allí surge la idea de crear ambientes y estrategias,
sociales y del diseño propio de los productos, para incentivar el consumo de
nuevos artículos más frecuentemente.
Un claro
ejemplo de esta situación se dio en la industria automotriz. El padre de la producción
en cadena, Henry Ford, tuvo gran éxito durante varios años con su modelo T, de
su marcar Ford, los grandes resultados en ventas se vieron afectados cuando
General Motors decide crear diferentes y más modernos modelos periódicamente, buscando
generar un sentimiento de insatisfacción de los clientes con el producto actual
respecto al nuevo para provocar mayor consumo en menor tiempo. La meta fue
cumplida y se logró que en promedio los clientes cambiaran su carro cada 3 años
aproximadamente, esto produjo una reducción considerable en la participación de
la marca Ford en el mercado y lo obligó a implementar la estrategia de su
competidor, General Motors, con el fin de mantenerse competitivo. Esta competencia
y desarrollo de la industria automotriz sirvió de gran avance para la misma y
produjo una aceleración considerable a la economía de Estaos Unidos.
A pesar de
esta favorable situación, en 1929 se produce una grave crisis en Wall Street y
se da una depresión económica de grandes magnitudes en el país norteamericano. La
tasa de desempleo llegó a niveles casi incontrolables, y sería hasta 1933
cuando el presidente Roosvelt decide implementar un programa de desarrollo
económico y social, con grandes inversiones en obras públicas, con el fin de
generar empleo y así sacar al país de la depresión en que había estado sumido
durante los últimos años. Pero no todos estaban de acuerdo en considerar a este
programa como la solución definitiva a la situación económica de entonces,
desde Nueva York, llegó la idea de Bernard London, en la cual proponía hacer
obligatoria la obsolescencia programada de los productos para reactivar el
comercio, y así, la economía en general. Proponía, incluso, sanciones legales
para las personas ajenas al cumplimiento de esta medida. Su idea se basaba en
estipular fechas para entregar los productos a bancos de recolección del
estado. A pesar de la existencia de viabilidad para este proyecto, la obsolescencia
programada, no fue establecida como obligatoria en ese momento, a pesar de
estar empezando a surgir en algunas compañías. 20 años más tarde, durante los
años 50´s, resurgiría la idea, pero esta vez con una ligera variación, la obsolescencia
no iba a ser netamente del diseño y funcionamiento del producto, se optó, entre
otras cosas, por seducir al cliente con la idea y crear la necesidad en él de
consumir mayor cantidad en menor tiempo, allí surgiría la anteriormente explicada,
obsolescencia percibida.
Sin embargo,
surge una contraposición a todo esto, sin bien con este modelo de economía se
ha visto un crecimiento sostenido a lo largo del tiempo, muchos críticos del
sistema, y con fuerte evidencia, sostienen que este modelo no es sostenible a
largo plazo, en el momento cuando se ideó y desarrolló se tenía poca conciencia
sobre los recursos naturales y su característica de ser finitos y, en su
mayoría, no renovables. Ahora es evidente, como nunca antes, el riesgo de
acabar con los recursos naturales disponibles en el planeta, esto cambiaría rotundamente
nuestra forma de vida, afectaría el entorno, las otras especies y nuestra
esperanza de vida, e incluso, de supervivencia como especie, se vería
gravemente condicionada.
Apoyo la
idea de la necesidad de cuidar nuestros recursos y cambiar los hábitos de vida.
Los grandes empresarios y políticos son quienes hoy tienen la posibilidad de contribuir
de manera significativa a esta causa, sin embargo, no es conveniente
económicamente para muchos de ellos y eso hace más complicada su implementación.
Surgen ideas nuevas de sistemas para un funcionamiento sostenible,
ambientalmente hablando, de la economía. La propuesta que más me ha llamado la
atención es la llamada “economía circular” esta se basa en la reutilización y
reciclaje de la mayor cantidad de material posible de los productos obsoletos. Así,
el beneficio no sólo sería en términos económicos para las empresas y los
consumidores, también, y más importante aún, representaría un beneficio
incalculable para el aspecto ambiental y el cuidado de los recursos. Es momento
de hacer un alto, analizar y desarrollar planes de crecimiento para los países
tomando el cuidado del medio ambiente como tema transversal.
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